"Soy muy cabezota y seguiré trabajando para que El Espinar tenga un cuadro femenino cuanto antes"

En mayo se cumplirán dos años de la retirada de Vivi Ruano. Una jugadora que llegó a ser número uno del mundo de dobles y que consiguió dos medallas de plata para españa en dicha disciplina en Atenas 2004 y Beijing 2008.

 

Desde que dejó la competición en 2010 ha estado muy ligada al mundo del tenis como comentarista, directora del torneo de El Espinar, además es empresaria ¿echa de menos la competición?

No. Por suerte pude meditar mi retirada de la competición y hacerla cuando sentía que tenía que hacerlo. Estiré mi carrera deportiva al máximo y siempre con la idea de no tener ganas de volver.

¿Cómo ha sido su labor como directora de un torneo?, ¿le ha servido su experiencia como tenista profesional a la hora de la organización, trato con los jugadores?

Cuando eres tenista vas a jugar y ya está todo hecho, solo tienes que preocuparte de jugar tus partidos y pedir lo que te hace falta en cada momento. Cuando me pase al lado organizativo jugué con la ventaja de saber perfectamente lo que quieren los jugadores y lo que más valoran de los torneos.

Habló en alguna entrevista que su idea era también tener en El Espinar competición femenina, ¿cómo van los trámites para ello?, ¿puede ser una realidad en un futuro próximo?

Antes de tomar la dirección del torneo, cuando veía a Pedro Muñoz siempre le decía que El Espinar tenía que ser femenino también. Uno de mis objetivos es conseguir que las chicas tengan su lugar allí. Este año ya lo he intentado pero no lo he conseguido, la crisis llega a todos los sitios. Pero soy cabezota y seguiré trabajando para que ese momento llegue cuanto antes.

Imagino que es un orgullo dirigir un torneo de la comunidad de donde es su familia.

Así es. Siempre me he sentido muy unida a León y sobre todo a Matanza, el pueblo de mis padres. Siempre que puedo hago alguna escapada.

En lo que se refiere a su faceta de comentarista, ¿se sufre más comentando o jugando en la pista?

Se sufre mucho mas fuera de la pista, donde no tienes armas para solucionar los problemas que te envía el contrario, (risas). Cuando estás dentro, se vive todo muy diferente.

En la presente temporada, la que fuera compañera de dobles durante muchos años, la argentina Paola Suárez, ha decidido volver a la competición para jugar el dobles olímpico. ¿Ha hablado usted con ella al respecto de su vuelta?, ¿qué le parece su decisión?

No he hablado con ella. Cada uno es libre de tomar sus decisiones y si ella ha vuelto a jugar es porque cree que puede conseguir una medalla junto a Gisela Dulko.

Tal y como ha hecho Paola, ¿no ha meditado usted la vuelta a las pistas este año para centrarse en el dobles y defender la medalla olímpica de plata conseguida en Beijing?, ¿que pareja española ve con más garantías para hacer una buena competición?

(Rie), No. Cuando estaba en activo me horrorizaba pensar en retirarme y luego querer volver a competir. Quería estar bien segura de no tener ganas de volver, cerrar la puerta y poder hacer otras cosas en mi vida sin tener dudas. Aunque tengo que confesar que al ser año olímpico pienso, por qué no estiraría tres años más mi decisión, (risas).

En cuanto a la pareja española que veo con más garantías, ahora el dobles está mucho más abierto que antes, no hay parejas tan fuertes como antes. Creo que Arancha Parra y Nuria Llagostera están apostando por llegar lo más compenetradas posibles a Londres.

Para Paola y usted, Wimbledon ha sido un Grand Slam maldito, en lo que al dobles se refiere, ¿confía en que Paola pueda hacer un buen papel en esas pistas en las Olimpiadas?. Cuando jugaban como pareja, ¿qué les faltó para poder lograr el título en la Catedral del tenis?

Es nuestra espinita. Jugamos tres finales y en la ultima contra Yan y Zheng pensé en un momento del partido que esa no se escapaba, pero no fue así.

¿Qué nos falto?, esa pizca de convicción y suerte que todo gran momento lleva.

Fueron número uno del año durante varias temporadas, ¿en qué se basaba su éxito como pareja?

En nuestra gran complicidad dentro de la pista. Nos complementábamos a la perfección y, sobre todo, cuando entrábamos a la pista solo éramos nosotras y disfrutábamos al máximo cada partido que jugábamos.

En lo que respecta al plano individual también logró buenos resultados, con cuartos en Roland Garros y Australia y llegó a ser la 28 jugadora mundial, ¿qué le faltó a su tenis para dar un salto más adelnate y colarse en la barrera del Top-20?

Un poco más de fuerza en mis golpes.

Fue en Wimbledon donde consiguió una de las victorias más sonadas de su carrera ante Martina Higins, ¿qué recuerda de ese partido?

Recuerdo las buenas sensaciones en mi juego que tuve ese día, y que no queria salir de la pista cuando terminó el partido.

Decidió retirarse en Madrid, imagino que serían momentos muy emotivos.

Fue una suerte tener la oportunidad de decir adiós en un torneo grande, delante de mi gente y en mi ciudad. El reconocimiento en la pista central fue muy emotivo y no pude contener las lagrimas.

Ahora que en mayo se cumplirán dos años desde que dejó las pistas, ¿cree que sus éxitos se vieron ensombrecidos por Arantxa y Conchita y que la prensa en España no les dio el valor que tenían?

Siempre digo que yo hice lo que estaba en mi mano: salir a la pista y darlo todo. El resto no estaba en mi mano.pero todo lo que he vivido y lo que he conseguido, deportivamente hablando, no me lo puede quitar nadie.

Arantxa es capitana de Copa Federación y Conchita ha entrenado a alguna que otra tenista. ¿se ve usted como entrenadora en un futuro no muy lejano?

Me gustaría tener mi propia escuela de tenis en un futuro, pero, a día de hoy, no me veo viajando con jugadoras y llevando casi la misma vida que cuando jugaba.

¿Nos podría decir alguna anécdota que siempre recuerde que le haya pasado en la competción?

Jugando la final del masters de dobles en Los Ángeles, estaba sacando y empezó a sonar un móvil y no paraba. Ya cabreada me quejé al arbitro, pero el teléfono seguía sonando y yo no podia concentrarme. Cuando terminamos el juego y nos sentamos en las silla, Paola disimuladamente miró en su bolsa y me dijo: “el teléfono era el mio, me olvide desconectarlo”. En ese momento nos entro un ataque risa.

 

Para terminar me gustaría hacerle diez preguntas cortas:

1. Partido que recuerda con más orgullo: Semifinales en Atenas, significaba medalla segura para mi país

2. Peor partido que ha jugado: La derrota que más tiempo me duró fue la final de Atenas en las Olimpiadas.

3. Manías en la competición: Ducharme siempre que ganaba en la misma ducha

4. Cómo se concentraba antes de un partido: Con cosquillas en el estomago.

5. Rival a la que no le gustaba medirse: Patty Schnyder

6. Mejor derecha del circuito: Graff

7. Mejor revés: Hennin

8. Mejor saque: Davenport

9. Rival más completa: Serena Wiliams

10. Amigas dentro del circuito: Con la que más relación tengo ahora es Conchita Martínez.

 

 

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