La decadencia del último Zar

El ruso Nicolay Davydenko sigue sin encontrar el tenis que lo llevó a lo más alto y ya acumula tres derrotas seguidas en primera ronda.

 

Ganador de 21 títulos a lo largo de su carrera, el último de ellos este año en Zurich, el tenis del ruso Nicolay Davydenko. a sus 30 años, se está apagando poco a poco.

Davydenko ya no es ese jugador peligroso, que buscaba grandes ángulos y que golpeaba muy plano y profundo a la bola, tanto de derecha como de revés, machacando, poco a poco a su adversario. Tampoco es ese tenista rápido de piernas, que llegaba a todos los tiros y que aprovechaba los golpes abiertos de sus rivales para buscarles el contrapie.

Ahora el tenista ruso, el último Zar, está lejos del que llegara a ser número tres del mundo en 2006 y se alzara con la Copa de Maestros en 2009. Una lesión de muñeca, que le persigue desde hace unas temporadas, le freno en seco el año pasado, dejándole fuera de competición durante algunos meses, justo en el mejor momento de su carrera.

A la vuelta, el ruso no ha vuelto a ser el mismo. Los resultados no han llegado y la confianza la ha ido perdiendo. Algo fundamental para un juego milimétrico, con golpes muy planos, con muy poco margen de error. Si el ruso no goza de dicha confianza en su juego, sus golpes se hacen vulnerables, menos peligrosos y su tenis es mas errático.

Parece que la llama del Zar ruso se está apagando, y que ya no será capaz de volver a estar entre los 10 mejores del mundo o volver a lograr una plaza para la Copa de Maestros. La lesión de muñeca le ha llegado en el peor momento que le puede llegar a un deportista de élite, cuando ronda los 30 años y en su mente está más cerca la retirada que seguir en la competición.

Los Juegos Olímpicos pueden ser un aliciente para prolongar su carrera, aunque como los buenos resultados no llegue, todo hace indicar que el ruso colgará la raqueta al finalizar la presente temporada.

Y es que en lo que va de año, sus resultados no han sido los esperados. Comenzó muy bien la temporada haciendo final en Doha ante Federer y demostrando en semifinales ante Nadal, que aún era ese jugador peligroso, que conectaba muchos golpes ganadores. Solo fue un espejismo, al igual que su título en Munich, ya que no ha logrado brillar en los grandes torneos, cayendo en la primera ronda del Open de Australia, Wimbledon, Miami, Montecarlo y Roma. Y haciendo solo segunda en Indian Wells, Madrid y Roland Garros.

Ahora lleva perdidos tres encuentros en primera ronda, los dos últimos ante el alemán Cedrik-Marcel Stebe, 197 del mundo. Habrá que ver si el cemento norteamericano despierta al depredador ruso o lo termina de hundir, acabando con el último Zar de su país.

master1000.es  |  webmaster1000@hotmail.es