"Cuatro años después tenemos el orgullo de decir que le hemos dado un giro de 180º a la situación de la Federación"

Joan Navarro, presidente de la Federación Catalana de Tenis, nos explica como ha sido su mandato al frente de la Federación y todo lo que han llegado a hacer para reinvertir una situación, que hace cuatro años, cuando entró en el cargo, no era buena. 

 

Ha cumplido cuatro años al frente de la Federación Catalana de Tenis, ¿cómo  valoraría su mandato y cómo están las cosas ahora mismo?

He pasado por todos los estamentos del mundo del tenis, he sido jugador, director de escuela, director deportivo, árbitro, presidente de club y en un momento me pregunté qué podía hacer para cambiar el tenis catalán, ya que no me gustaba como estaba enfocado. Entonces me puse manos a la obra para proponer un proyecto nuevo e innovador a los presidentes de los clubes catalanes. De eso hace ya cuatro años, al final gané las elecciones y entramos en la Federación un equipo joven, con ganas de trabajar y mucha ilusión por hacer las cosas bien para mejorar la situación de la Federación en todos sus ámbitos.

La realidad es que tampoco sabíamos bien dónde nos metíamos. Estamos hablando de una Federación que es una institución centenaria, nacida en 1903, ahora mismo con unas 27.000 licencias, con más de 250 clubes, que gestiona más de 600 campeonatos federados y casi 70.000 partidos de competición, con una liga interclubes formada por 1.000 equipos de todas las categorías.  Además, es una Federación que cuenta con unas instalaciones muy grandes. En una tenemos 17 pistas de tierra, 7 pistas rápidas, gimnasio, piscina, y en la otra 14 pistas de tierra, 13 pistas rápidas, piscina cubierta, residencia para 50 deportistas y clínica privada entre otros servicios. Eso quiere decir que tenemos las mejores instalaciones de Europa pero que también es una Federación de una gran complejidad de gestión.

¿Cuál era esa realidad con la que se encuentran?

La realidad es que nos encontramos en el 2012 una Federación quebrada, en liquidación, con seis millones de euros de deuda, un fondo de maniobra de -3,3M de euros y recursos propios negativos. El primer día que nos reunió el auditor literalmente nos dijo: “O me presentáis un plan de viabilidad para continuar, o simplemente, por el principio de empresa en funcionamiento, deberíais cerrar ahora mismo y entregar las llaves de la Federación”. 

Ante esto, nos reunimos todo el equipo y después de evaluarlo todo, decidimos continuar con el proyecto, construyendo un Plan de Viabilidad  económico-financiero, de actividades, de centros y unidades deficitarias, etc. Cuatro años después de este desastre de herencia, tenemos el orgullo de decir que le hemos dado un giro de 180 grados a la situación, que aquella Federación arruinada, el 2014 ya dio, por primera vez en muchos años, beneficios de explotación, y que este 2015 hemos cerrado con un aumento de esos beneficios y un margen neto positivo, lo cual significa que el modelo de negocio implantado y ajustado en su sobredimensión,  funciona y es viable. Hemos pasado de tener una plantilla de 220 trabajadores a 108, hemos reducido estructura, pasando de cuatro macro instalaciones a dos. Cuatro años más tarde podemos decir que estamos “vivos y sanos”. Hemos refinanciado toda la deuda bancaria (80% de la deuda total) que nos encontramos en su día y la situación económica ahora está controlada a nivel de explotación, pero en la parte financiera (Plan de Tesorería) aún nos falta solventar el tema de la importante deuda “no bancaria”( administraciones públicas y proveedores) que nos dejaron, con lo que sigue siendo una situación delicada con mucho trabajo por delante.

¿Arreglar esa situación financiera pasaría por vender algunas de las instalaciones de la Federación?

Seguro. En la instalación de Cornellá, que para nosotros es la joya de la corona, tenemos la única propiedad patrimonial de la FCT, formada por unos 30.000 metros cuadrados de los que más de 8.000 son de nuestra propiedad y el resto es de concesión administrativa municipal. Si la vendiéramos dejaríamos la deuda de la Federación a cero y podríamos dedicar todos nuestros recursos y esfuerzos a mejorar nuestro objeto social: a nuestros clubes, torneos, jugadores, técnicos y árbitros. Es una operación que estamos trabajando, pero que es muy compleja y requerirá tiempo;  somos muchas las partes implicadas que hemos de dibujar un acuerdo, Ayuntamiento, Pool Bancario, Inversor y FCT, pero como todos tenemos el mismo fin de alcanzar una solución de futuro para el tenis catalán, seguro que será posible.

Lo que sí han logrado ha sido refinanciar la deuda

Tenemos una deuda bancaria de más de cuatro millones de euros. Esta deuda la teníamos a corto plazo, y hasta ahora la habíamos negociado con la banca,  para que por un lado,  nos dieran una carencia de capital en la devolución de éste y solo pagábamos intereses y por otro lado, llegamos a financiar proveedores por valor de 480.000 euros. Lo que hemos hecho ahora es un plan mucho más ambicioso, refinanciar toda la deuda a largo plazo hasta el 2025, a un tipo de interés del Euríbor +2.5%, empezando a pagar capital más intereses, con una cuota que a nosotros nos es asumible y que aguanta nuestro plan de tesorería.

¿Qué es lo que han hecho o trabajado respecto al tema deportivo?

A nivel deportivo estábamos con un modelo obsoleto, todo se hacía a mano o por fax, por lo que hemos hecho una apuesta muy grande en software, en herramientas de trabajo para los clubes, haciendo una web de consulta y a la vez muy operativa. Ahora mismo todas las licencias son on-line, somos la única Federación de España que tiene la e-licencia y que todos los federados pueden llevar en su móvil. Además es una herramienta de comunicación muy útil que permite que los clubes interactúen con sus federados, convoquen a sus equipos, o a los distintos actos sociales que haya. Todas las gestiones ya las hacemos on-line, tanto licencias, como gestión de la competición por equipos. Nuestro próximo objetivo es adaptar toda la competición individual también tecnológicamente.

El objetivo a nivel deportivo era facilitar el trabajo a los clubes y, además, dar soporte, sobre todo, al tenis base. Cuando llegué a la presidencia se estaba potenciado mucho el semiprofesionalismo. Es decir, había  unos 12 chicos de 18 a 20 años pero nos preguntamos si después de habernos reducido las subvenciones oficiales para el programa deportivo en un 80%, debíamos dedicar los escasos recursos de la Federación a unos pocos jugadores que realmente no sabes si los van a aprovechar.  Y lo que es más importante, que no serán capaces de valorar en un futuro, el esfuerzo de haber invertido en ellos para revertirlo sobre otros chavales que vengan ilusionados como ellos por detrás.

Todo esto nos obligó a hacer un plan de viabilidad muy potente, reduciendo el gasto ordinario en unos tres millones de euros, y como consecuencia de ello, nos llevó a reducir mucho toda la parte deportiva, y a diseñar programas de apoyo al tenis base y a segmentos del tenis de gran impacto, a un coste soportable coherente con las ayudas que nos daban para ello.

Otro tema al que le estamos dando mucha importancia es el de la formación de nuestros técnicos y árbitros. Una de nuestras prioridades es tener en Cataluña a los mejor profesionales del tenis y para ello hay que formarlos. En Cataluña se llevaban más de diez años sin convocarse el curso de Nivel 2 de Entrenador nacional, este año ya se ha convocado, pero además también hacemos dos cursos por año de Nivel 1 Monitor nacional,  y cuatro de Instructores, así como un programa en el que subvencionamos un curso a todos los directores de escuela de una titulación superior a la suya, y al resto de monitores del club en función del número de licencias juveniles del club.

Entráis a la presidencia con muchas ganas y debe ser duro encontraros esta situación, ¿imagino que tendríais que abandonar proyectos que teníais en mente?

Evidentemente, entramos con muchas ideas y ganas de hacer muchas cosas, pero después la cruda realidad era la que era. A los torneos ITF Futures y WTA que se estaban perdiendo, no les pudimos ayudar lo que queríamos. Hemos pasado a tener diez Futures masculinos, de los más de 20 que había, y WTA femeninos sólo hemos tenido uno en el 2015. Nosotros entrábamos con la idea de promocionar más torneos y ha sido imposible. Antiguamente dábamos una subvención para los torneos de unos 6000 euros y nos vimos obligados a reducirla a 1.500 euros, con lo cual muchos de ellos se resintieron y se dejaron de organizar. Lógicamente que todo ello ha coincidido con la crisis internacional que ha provocado unos presupuestos más restrictivos de gastos  de nuestros asociados.

Recortes de personal, desaparición de torneos, recortes en subvenciones... Imagino que tuvieron que sentarse con sus socios y explicar cuál era la realidad con la que se encontraron

Siempre lo hemos explicado, empezando por la primera auditoría que nos hicieron hasta la última siempre hemos dado máxima transparencia. Nuestra principal preocupación era mostrar cómo estaba realmente la Federación. Entramos aquí y desde el primer momento fuimos dueños de una mochila de la que no teníamos nada que ver, pero que se había convertido en nuestra,  por responsabilidad. Lo explicamos con todo lujo de detalles a nuestros clubes por escrito y en las asambleas generales ordinarias. Cuatro años después podemos decir que nuestro Plan de Viabilidad está obteniendo resultados y que le estamos dando la vuelta a la situación, pero ha sido muy duro, poco reconocido y en ocasiones poco agradable.

Uno de sus máximos objetivos a la hora de entrar en la Federación fue mantener el número de licencias, ¿les está costando?

En 2008 cuando entró la anterior Junta Directiva, en la FCT  teníamos cerca de 43.000 licencias. Cuando salieron y entramos nosotros ya solo había 30.000 y, ahora, tenemos casi 27.000. En cuatro años se han reducido en unas 7.000. Nos está costando mucho trabajo diseñar distintas opciones para hacer más atractivas las licencias; hacerlas más baratas, diferenciar por categorías, darle más prestaciones, etc. Es un tema muy sensible que hay que tratar con mucho detenimiento, ya que las licencias también en toda España han bajado mucho, y no en vano, son una de nuestras principales fuentes de recursos, por lo que es un tema que hay que tratar con urgencia a nivel nacional y hasta ahora, lamentablemente, temas tenísticos a nivel nacional no se han tratado todos los que se debieran. A nivel territorial cada uno hace lo que puede, pero se debería marcar más una línea a seguir conjunta a través de la Real Federación Española de Tenis (RFET).

Si en estos años de bonanza y buena salud del tenis español no se logra que las licencias aumenten, ¿qué pasará cuando no esté en tan buen momento?

El tema fundamental en ese punto es que el concepto de licencia como producto no ha avanzado como si lo ha hecho la percepción del usuario final. Hay que adaptar las nuevas necesidades y diseccionar el producto para cada perfil de usuario. Si ahora con toda la promoción y buenos jugadores que hemos tenido no se ha logrado sacar el rendimiento suficiente, veremos qué pasará en el futuro. Es una gran incógnita, pero es evidente que hemos perdido unos años muy valiosos, que con criterio y ganas de hacer las cosas bien, los podríamos haber empleado muchísimo mejor.

¿El auge del pádel es un problema para las licencias del tenis?

Son dos cosas diferentes, pero le daría la vuelta a tu pregunta y la diría al revés. Es verdad que muchos clubes catalanes se han salvado, y alguno incluso ha doblado su número de socios, gracias al pádel. Hay que saber aprovechar las sinergias existentes entre tenis y pádel, sobre todo los clubes, y creo que lo están consiguiendo. Somos deportes compañeros y no rivales.

En la Federación Madrileña de Tenis me comentaron que no cuenta con la ayuda de la RFET  en la celebración y organización de los ITF, ¿os ocurre lo mismo?

Eso era una realidad. Hasta ahora, la Federación Española nos ha ayudado muy poco. Encima me encontré con una gran deuda económica con ellos y no hemos tenido las facilidades que nos hubieran gustado por su parte para poder pagar nuestra deuda. Sí que ayudaban a algún club, pero de manera privada, discrecionalmente  y sin enterarnos nosotros, por motivos de interés personal, que luego te enterabas del por qué lo habían  hecho. Bueno eso era con el presidente que teníamos antes, ahora parece que todo cambiará. A ver si vamos a mejor.

Usted no solo se encuentra con los problemas en su Federación, sino que también ve como las cosas en la RFET no van bien

Cuando llegó a la presidencia de la Catalana, al poco tiempo, lo primero que me encuentro son unas elecciones a la Federación Española, de la que yo había formado parte de su junta directiva, y en la cual, cuando vi lo que había duré tres meses.

¿Tan duro fue lo que vio?

Tal y como salí elegido presidente me vinieron a ver y me ofrecieron una vicepresidencia en la RFET. En ese momento me sentí encantado, ya que yo he venido a sumar y a trabajar por el tenis que es mi pasión, pero rápidamente me di cuenta de que no era lo prometido, las decisiones que se adoptaban eran sólo presidencialistas, con oscurantismo y que obedecían a intereses extraños. Yo no soy ningún florero y en todo momento quise ayudar, pero como no se me dejó, tal como tenía mi federación no podía distraer mi atención en algo sin solución.

¿Cómo recuerda las últimas elecciones a la RFET?

Ha sido la decepción más grande que yo he tenido en mi vida, ver como unas elecciones pueden ser tan fraudulentas y se pueden manipular de forma tan impune sin que nadie le diga nada y encima le den apoyo.

Varias Federaciones firmaron en contra de Escañuela, entre ellas estaba la Catalana. Según tengo entendido, usted se salió de ese pacto en el último momento por amenazas del propio Escañuela

Yo no me salí de ningún pacto, ya que fui contra él siempre. Es imposible que a una persona así le diera mi apoyo por un tema de valores. Evidentemente, cuando ya se consuma el fraude electoral y por consiguiente su reelección, ahí  la cosa cambia, ya que tenemos una nueva situación. Una cosa es que él sea candidato y luches para que salga otra persona que consideras más idónea y preparada, pero una vez consumada la elección considero que, te guste o no te guste, es tu presidente y lo será durante los próximos cuatro años, con lo cual como hay que convivir y mirar por el bien general del tenis: “¿En qué te puedo ayudar?”, ya que no tiene ningún sentido seguir enfrentados y hay que buscar un consenso. Lo he llevado como he podido, ayudando en lo que ha hecho falta. Ahora bien, es cierto que me lo hizo pasar muy mal.  Pero eso ya es pasado.

¿Todas esas actuaciones no se podían denunciar?

Claro. Se ha seguido denunciando hasta que se ha recopilado toda la información y entonces han actuado el TAD y el  CSD, llegando por fin a inhabilitar al Sr.Escañuela.

Hubo un gran revuelo cuando nombró a Gala como capitana de Copa Davis, ¿fue eso ya definitivo para cómo ha acabado el mandato de Escañuela?

Ese fue el detonante. Una acción que a él le valió para ganarse la enemistad de los jugadores y de la prensa en general. Tenía todo en su contra, federados, directivos, jugadores, CSD. Peor no se podía hacer. Tiene mucho mérito ser capaz de ponerse a todos los estamentos del tenis en contra y aguantar como presidente de la Federación Española como si no pasara nada.

¿Ladreda ha supuesto un cambio?

Fernando Fernández Ladreda está ahí porque  era el vicepresidente, pero sí es verdad que desde que ha asumido la presidencia muestra otro talante y otra forma de actuar más coherente y racional, en sintonía con nosotros. Estamos colaborando mucho más en varios temas, como debería haber sido siempre y nos sentimos más escuchados y apreciados.

¿Tiene previsto o le han propuesto presentarse a las próximas elecciones de la RFET?

Ahora mismo no lo tengo en mente. Tengo tantos problemas y trabajo en la Federación Catalana que tendría que tener esto muy afinado para distraer mi atención hacia otros objetivos. Sí que considero que la Federación Catalana, dada su dimensión, debe estar lo mejor representada posible en la  RFET, sea con un candidato o con unos puestos de peso en el tenis español y decisión en su junta directiva. ¿Ser candidato? A cualquiera que le apasione el tenis es lógico que le gustara. Es una pretensión legítima. Cualquier presidente de cualquier federación estoy seguro que si le gusta el tenis y conociendo la realidad le encantaría ser candidato. Ahora, serlo es otra cosa, porque entre otras cosas, las elecciones a la Española son muy complejas, con mucho trabajo  y muy duras.

Para usted, ¿qué debería tener el candidato perfecto?

Creo que tendría que ser, sobre todo, una persona de tenis, de talante conciliador, con experiencia en la gestión federativa, conocedora de las carencias y problemas que tiene el tenis español, con un equipo potente que estuviera dispuesto a trabajar y dialogar para poder unir las federaciones, ya que hasta ahora cada una de ellas ha tenido que resolver sus problemas y encontrar soluciones porque nadie ha hecho nada para ayudarlas.

 

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