Marías: "Son varios los tenistas que me han reconocido que si hubiesen llevado fisio desde un principio hubiesen alargado su carrera"

 

Gabriel Marias es, pese a su juventud, un experimentado fisio con más de diez años de experiencia, cinco de ellos trabajando para tenistas de primer nivel como el alemán Nicolas Kiefer, la alemana Julia Goerges o la eslovena Polona Hercog, así como colaborando en Roland Garros 2008 con Nicolás Almagro y en el US Open 2010 con Guillermo García López.

 

Diez años como profesional y un amplió Curriculum lo abalan, ¿es complicado abrirse en el mundo de la fisioterapia?

Desde luego, no es fácil. Más en el caso de los fisioterapeutas que como yo trabajamos sin el apoyo de un club deportivo, una federación o una gran clínica, pues tienes que hacer todo el trabajo desde el principio, así como una importante inversión económica. Además para ser un buen profesional hay que formarse continuamente y, a la vez, ese marco teórico ponerlo en práctica y pasar muchas y muchas horas trabajando con las manos, ver muchos pacientes, lo que al final te da una importante experiencia y eso cuesta años. Los fisioterapeutas como yo vivimos de las personas que deciden cuidar su salud y su cuerpo, tratarse alguna lesión o minimizar los impactos de los entrenamientos, por lo que el boca a boca es esencial, y el tener una base de clientes amplia es otra dificultad que siempre está presente.

¿Cómo se llega a ser fisioterapeuta de deportistas de élite?


Yo creo que hay una parte esencial, que es el boca a boca. Al final si haces bien tu trabajo, eres competente y te entusiasma lo que haces, la gente lo ve. Lo mismo pasa con los deportistas de élite, no son tontos y no se dejan tocar por cualquiera. De hecho, les han tratado muchos fisios por lo que tienen gran capacidad de juicio. Por ello, a veces alguien nos recomienda o les habla de nosotros y ellos luego al ver como tratamos su cuerpo deciden sobre nuestras capacidades. El boca a boca entre ellos también es esencial, muchas veces un deportista de nivel te recomienda a otro que está en su grupo de entrenamiento, que conoce de competiciones o que ha tenido una lesión similar.
Luego también tienes que tener suerte. Hay fisioterapeutas que tienen la suerte de trabajar con deportistas de élite porque ese deportista es de la misma localidad, porque son amigos, o porque tiene algún contacto en algún club, servicio médico o federación.

¿Cómo empezó a trabajar en el mundo del tenis?

Hice un curso de Fisioterapia Deportiva impartido por uno de los fisios de la ATP, Michal Novotny, y por el fisio de María Sharapova, Juan Reque. Fue precisamente Juan el que me comentó que uno de los tenistas con el que él trabajó, Nicolas Kiefer, buscaba un fisioterapeuta que además tuviera conocimientos de preparación física, y que yo podía estar en el perfil, pues además de hacer la carrera de Fisioterapia soy Licenciado en CC de la Actividad Física y Deporte. Así comencé con Kiefer en la gira americana del Masters de Indian Wells y Miami, después de eso seguí con él tres años más hasta que se retiró, pasando luego a trabajar con otros tenistas.

Ha trabajado con Nicolas Kiefer, pero también con Nicolás Almagro, Guillermo García López o Julia Goerges, ¿son los tenistas más propensos a las lesiones que otros deportistas?

Creo que los tenistas sí son de los deportistas que más exprimen el físico y más deben cuidar su cuerpo. Son de los que más lesiones tienen porque es un deporte individual, nadie puede salir el día del partido a jugar por ti, además a veces estás forzado por defender puntos en un torneo y muchas veces, por no parar y tratarse, arrastran molestias durante demasiado tiempo que acaban en lesión.  Para mí ese es el factor clave.

Otro factor importante es que el tenis conjuga habilidad técnica con grandes cualidades físicas, por lo que a veces las lesiones provienen de realizar un gesto muy forzado, por no tener un gesto limpio o por repetición de esa mala ejecución, así como por malos  apoyos, por el alto número de partidos seguidos que se juegan, cambio de superficies. Todo eso sumado al estrés psicológico y la presión, malos descansos por muchos viajes y jet lag, condiciona mucho el físico de los tenistas.  

¿Cuáles son las principales dolencias que afectan hoy en día a los tenistas?

A nivel general, molestias musculares. Hay que ser un gran atleta, tener muy buena condición física y una buena recuperación para que no te moleste algún músculo después de un torneo. El tono muscular siempre es alto y encontramos Puntos Gatillo por decenas, contracturas, acortamientos musculares, etc... En el deporte de élite el músculo tiene gran solicitación, hoy día se pega muy fuerte, se corre mucho, se necesita gran estabilidad y los gestos son forzados porque se abren mucho los ángulos y se necesita mucha energía para pegar en carrera, todo eso desgasta el músculo y lo hace sufrir, y aparecen molestias. El problema es que muchas veces eso se ve como normal, y no se le da la importancia que tiene, pero al final si no se trabaja bien desde la fisioterapia y el masaje, el músculo se sobrecarga, aparecen compensaciones, tensiones en las inserciones y entonces ya es tarde. Es cuando el tenista percibe un dolor en un hombro, codo o rodilla y ahí ya es cuando se enciende la alarma, pero se debería eliminar esas tensiones y tratar el músculo desde un primer momento.

Los problemas de espalda también son muy frecuentes, si no son las lumbares, es la zona de la escápulas y si no el cuello.

Cada vez son más los tenistas que incluyen en su equipo a un fisio, ¿necesario para aguantar temporadas tan largas y duras?

Creo que es primordial para un tenista profesional. El fisio, día a día, evalúa que zona está más castigada y necesita tratamiento, por ello muchos problemas se cogen a tiempo. Además, es indispensable para recuperarse de los entrenamientos y partidos y afrontar con garantías la competición, que en el caso del tenis pueden ser varios partidos largos, con calor y humedad, singles y dobles un mismo día…

Son varios los tenistas que me han reconocido que si hubiesen llevado fisioterapeuta desde un principio hubiesen alargado más su carrera deportiva y, lo más importante, la hubiesen disfrutado más. El problema es que en ocasiones el tenista no es aún maduro para comprender que tiene que invertir en su salud como algo principal y esencial,  que no es un gasto, que le va a llevar a poder jugar con más garantías, más partidos, llegar lejos en los torneos y jugar más años. En ocasiones prefieren guardar el dinero y solo tratarse de manera intensiva cuando ya no hay más remedio, tras verse infiltrados o cuando ven que hay peligro de operación. Es una paradoja, pues si tu trabajas con tu cuerpo, necesitas mantenerlo perfecto desde el minuto uno, y muchos deportistas prefieren tener, por ejemplo, un cochazo o ir siempre a hoteles de lujo que gastarse el dinero en un buen fisioterapeuta. Es respetable por supuesto, pero quizá es uno de los aspectos en los que al deporte profesional aún le queda recorrido, sobre todo en España. La gente se mete unos entrenamientos durísimos y no dedica ni el 10% del tiempo a recuperarse.

Goerges parece no encontrar su mejor tenis, por lo que conoce a la tenista, ¿qué puede haberle pasado para ese bajón en su juego?

Julia ha tenido una temporada, desde mi opinión, desgraciadamente decepcionante. Desde hace más de un año no trabajo con ella por lo que no respiro el ambiente dentro de su equipo, pero creo que en su bajón una parte fundamental ha podido deberse a temas personales. Esas cosas influyen mucho al tenista, que necesita que el ambiente que le rodea sea el correcto, y así poder realizar un buen juego en la pista.  Además, sé que ha tenido una lesión de muñeca que ha arrastrado durante casi cinco meses, lo cual siempre hace que tu rendimiento disminuya y no puedas jugar cómodo y con confianza. Julia terminó la temporada pasada como número 15 del mundo, y en esta la presión de mantener ese puesto, verse como una jugadora top y tener que defender muchos puntos seguro que le han pasado factura. Admiro no sólo a los tenistas que llegan a un gran nivel, si no a los que logran consagrarse durante años, ellos son de otra pasta.

¿Cree que volverá a estar entre las mejores del mundo?

Estoy seguro de ello. Julia es una chica con gran determinación y es muy profesional. Es una de las cosas que me gustaron de ella cuando me contrató, además de su potencial y su juventud. Julia ya sabe lo que es vencer a jugadoras top, tener un ranking entre las mejores y ganar torneos importantes, quizás le falta consistencia. Hay demasiada fluctuación en el nivel de un día para otro, de un torneo a otro. Julia tiene las armas para volver a realizar grandes victorias lo que creo le llevará a puestos más altos en el ranking.

¿Cómo es el día a día de un fisioterapeuta que acompaña a un tenista en los torneos?

¡Es un día larguísimo! (risas) . Nosotros estamos en todo momento con nuestro tenista. Después del desayuno vamos al club de tenis. Tras cambiarse vamos hacia el primer entrenamiento del día, allí hacemos una primera parte de Despertar Corporal, con algunas movilizaciones suaves de todas las articulaciones y el cuerpo. Luego ya hacemos un calentamiento de unos 10-20 minutos en los que se incluye algún ejercicio aeróbico y una rutina con gomas, balones, propiocepción y movilizaciones con gestos similares a los del tenis. Después estamos presentes en todo el entrenamiento, el tenista se ducha, vamos a comer y, a la hora y media o dos, se suele hacer el segundo entrenamiento para el cual el calentamiento es un poco  más suave. A partir de ese entrenamiento empieza la parte más divertida, se suele hacer una sesión de físico en el gimnasio o en el exterior, según lo que toque, trabajo de piernas, velocidad, fuerza. Luego estiramos todo el cuerpo y a veces hacemos una pequeña rutina para trabajar los músculos tónicos de la espalda, o algo de CORE. Más tarde ducha y al hotel. Allí el tenista suele querer descansar un poco o relajarse un rato, por lo que a media tarde empezamos el masaje que va de los pies a la cabeza, es decir se descargan todos los músculos. Normalmente se añaden técnicas osteopáticas con movilizaciones, estiramientos o manipulaciones vertebrales. En el caso de que el tenista tenga algún dolor fuerte o lesión, dedicamos un trabajo extra a esa zona y a veces me ayudo de aparatos como INDIBA o K-Laser para recuperarlo mejor. Finalmente vemos si hay que aplicar hielo o algún vendaje y listo.

Los días de partidos la rutina es parecida, quitando el trabajo físico y la primera sesión de entrenamiento es un peloteo de unos 30 minutos para entrar en sensaciones antes del partido. Esos días la jornada suele ser muy, muy larga sobre todo si llueve.

¿Son similares las lesiones entre las tenistas y los tenistas o por constitución suelen ser diferentes?


La constitución es muy diferente. Yo he trabajado con tres hombres y dos mujeres, y sin embargo creo que en general los problemas físicos y las lesiones son bastante similares.  Influye, según yo lo veo, que muchas de las jugadoras del circuito son muy jóvenes por lo que a diferencia de ellos, no tienen el físico madurado y ahí empiezan parte de sus problemas. Además, en muchas ocasiones hay inestabilidades articulares por la laxitud que presentan en codos, rodillas, etc. Los chicos están más desarrollados, la musculatura está muy trabajada, como en el caso de Kiefer que tenía un cuerpo de auténtico atleta. En ellos quizá encontramos patologías por sobre-esfuerzo y sobrecarga.

"La mejoría o nuestro trabajo debe verse en muy pocas horas y eso no siempre es posible, no hacemos magia".

Tiene una clínica, Fisiogama, en Majadahonda, ¿qué es lo que ofrece?

Creo que de manera afortunada, desde el principio me decidí a trabajar por cuenta propia e incluso compatibilizar mi trabajo en el circuito con mi clínica, lo que me dio total libertad y favoreció el poder trabajar con las técnicas que más domino y que creo mejor funcionan, según mi experiencia. Siempre he soñado con poder hacer accesible a todas las personas lo que un deportista profesional demanda y por eso lo que ofrezco en Fisiogama, a cualquier paciente, es lo que han tenido todos los deportistas que han pasado por mis manos: una persona profesional que le encanta lo que hace, formada en diferentes técnicas, destacando la terapia manual y un buen masaje, combinándolo con la última tecnología utilizada en la élite como INDIBA, ondas de choque o K-Laser.

¿Quiénes son sus principales clientes?


El rango de edades es muy variable. Va desde tensitas juniors de gran futuro de la escuela de tenis de Jacobo Díaz (JDTA) a Carlos Soria, gran alpinista con el récord de ser la persona de mayor edad con 74 años en ascender 11 ocho miles. En cuanto a deportistas, principalmente me visitan atletas, gente metida en el trail running, triatletas, gente que practica baloncesto, mountain bike, ski y, por supuesto, tenistas y últimamente mucho padel también. Así como gente aficionada al deporte o  de oficina que tiene molestias en la espalda, hombro, o rodillas, con hernias o alguna patología crónica,  también gente que tras una operación necesita rehabilitación.

¿Qué es lo más difícil de conseguir para un fisioterapeuta?

Trabajando con profesionales lo más difícil es el manejo de tiempos. En ocasiones tenemos muy poco tiempo para decidir qué hacer o qué recomendar al profesional. Hay poco tiempo y es difícil tener un diagnóstico claro y concreto. La mejoría o nuestro trabajo debe verse en muy pocas horas y eso no siempre es posible, no hacemos magia.

Fuera de los profesionales, para la gente de la calle, lo más difícil es que entiendan que vienen con una molestia o lesión arrastrada semanas o meses y quieren que en dos sesiones no les moleste nada y puedan seguir entrenando o jugando igual que antes.

Para terminar, ¿podría contarnos alguna anécdota divertida que le haya pasado en alguno de los torneos acompañando a los tenistas?

Para no ser injusto, pues hay muchísimas, contaré una de cada tenista con el que he estado.

Con Nicolas Kiefer recuerdo en el Masters de Toronto que acudimos sin haber jugado antes, sin el entrenador, y con pocas expectativas. Tuve que hacer de fisio y sumarle ciertos roles de entrenador como firmar pistas, supervisar el trabajo físico, raquetas e incluso tirarle bolas con la mano en varios ejercicios en los entrenos. Me sentía un poco fuera de lugar, y Cilic, que es muy amigo de Kiefer, se cachondeaba llamándome cada vez que me veía "eh coach  que pasa contigo". Al menos la recompensa fue que después de esa semana de hacer de todo Nico llego a la final perdiendo contra Nadal.

Con Almagro, en Roland Garros, tuve la suerte de estar con él en sus primeros cuartos de final allí. Jugó en la central contra Rafa y ese día Nico no pudo hacer su mejor juego a la par que Nadal jugó muy bien. En uno de los puntos más disputados hubo tensión hasta el final pues los dos lo jugaron muy bien, pero finalmente se lo llevó Nadal y Nico sintiendo que más no podía hacer, se sentó durante 20 segundos en los cajones publicitarios y aplaudió a Rafa al tiempo que el público enloqueció.  

Con Guillermo García López tengo muchas buenas anécdotas, como en el US Open, que en vez de ir como todos los torneos a un hotel, tuvimos la suerte de tener la mansión de un magnate americano toda para nosotros. Estábamos con Albert Montañés y los entrenadores de los jugadores, y en la casa había como 12 habitaciones, billar, barbacoa, piscina, tenis, ping-pon, mayordomo, cocinera. Lo más exagerado era que teníamos todos los días una despensa gigante repleta y un cochazo para nosotros con el depósito lleno. Fue surrealista.

Con Julia Goerges recuerdo que íbamos bastante a correr junto con su entrenador. Ellos llevaban unos días en Melbourne y recuerdo que el día que llegue yo para el Open de Australia me tendieron un poco una encerrona. Yo venía cansado por el vuelo de 24 horas, además hacía un calor de muerte, el caso es que salimos a correr a un ritmo fuerte por un recorrido que ellos ya conocían, yo iba sufriendo y a mitad lanzaron el ataque y me dejaron reventado. Cuando llegue estaban triunfales de verme sudado como un pollo y resoplando.

Por último con Polona Hercog, en mi primer torneo con ella, dio la casualidad de que en primera ronda la tocó jugar con Goerges, mi ex jugadora. Polona ganó y el ambiente después en el gimnasio fue un poco frío, yo estaba alegre por un lado, pero después de mucho tiempo con Julia apoyándola a muerte era raro.

 

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